dijous, 21 de maig del 2009

Querido diario...




No sé como puedo armar mi valor para explicar esas líneas… Entre con escalofríos en aquella extraña puerta. No sabía que había en la otra banda. Solo podía ver oscuridad i olisquear el olor de la soledad. Zero. Verdaderamente, el olor era extraño. No se podía distinguir ni el olor a flores, ni olor a VIDA. Pero mi curiosidad era demasiado fuerte ya que, ¿Que puede haber en una habitación como aquella? Es más, que me esperaba en el resto de la casa, aburrida como siempre esperando que mi padre terminara el trabajo, o visitando nuestras vecinas, ¿A quien le importaría descubrir otra habitación más?

Mientras cerraba los ojos, preparaba para poner los pies en una habitación sin vista ni olor a polvo. No puedo decir que estuviese asustada. Esa ultima semana, ¿Cuantas habitaciones así había encontrado? Para hacerlo más emocionante, abrí la puerta de par en par, cogí carretilla y me lancé a dentro.

Estaba de pie, en la obscura habitación, aún con los ojos cerrados, y no sabía que hacer. Justo después de entrar, había oído como se cerraba la puerta. Di un paso y tropecé.
¿Qué se hace en esas situaciones? Normalmente te levantas y continuas, pero notaba como poco a poco mis pies y manos seguían andando a cuatro patas, inconcientemente. Mi curiosidad dominaba totalmente mi cuerpo, el techo estaba raspando mi cabello. Y encontré la salida. Era el jardín de la casa. ¿Cómo podía ser?

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada